Aroa Revelo, secretaria local de Coalición Canaria Haría
Crecer en Haría es hacerlo en un municipio donde nuestras tradiciones continúan formando parte de nuestra vida cotidiana. Estoy orgullosa de pertenecer a un municipio que conserva tanta canariedad. De caminar por nuestros pueblos y encontrar personas que siguen cuidando nuestras costumbres, nuestra cultura y nuestra manera de entender la vida. Personas que dedican horas a elaborar una pieza artesanal, que mantienen vivas nuestras fiestas, que transmiten conocimientos de padres a hijos o que, simplemente, participan cada año porque saben que las tradiciones sobreviven cuando un pueblo decide hacerlas suyas.
Esta misma semana he vuelto a sentir ese orgullo de una manera muy especial durante la Feria de Artesanía de Lanzarote. Después de cuatro años como consejera del Cabildo, he tenido la oportunidad de recorrer muchas veces sus puestos, hablar con nuestros artesanos y conocer de cerca el enorme trabajo que existe detrás de cada oficio, pero este año hubo algo que me hizo detenerme a pensar: mirara donde mirara, encontraba alguna historia relacionada con el norte.
Haría no sería Haría sin su gente, y creo que esto es especialmente importante: construir un municipio no es únicamente responsabilidad de las administraciones públicas. Por supuesto que quienes asumimos responsabilidades públicas tenemos la obligación de trabajar, gestionar, buscar recursos y generar oportunidades. Pero un pueblo se construye también desde sus calles, sus asociaciones, sus colectivos y, sobre todo, desde la implicación de sus vecinos y vecinas. Haría tiene la enorme suerte de contar con muchísimas personas que colaboran de manera desinteresada para hacer mejores nuestros pueblos.
Son los vecinos que forman parte de las comisiones de fiestas y dedican horas de su tiempo para llenar de vida cada rincón del municipio. Son quienes pertenecen a nuestros clubes deportivos y trabajan para que niños y jóvenes tengan un lugar donde crecer, aprender valores y sentirse parte de algo. Son las asociaciones vecinales, sociales y culturales que durante todo el año mantienen actividad en nuestros pueblos, y eso también es construir un municipio. A veces tendemos a pensar que construir Haría significa únicamente hacer carreteras, mejorar instalaciones o ejecutar proyectos. Todo eso es necesario, pero construir un municipio es mucho más.
Cuando asumí la responsabilidad de participar en política, tuve muy presente de dónde venía. Desde el primer minuto entendí que representar a nuestra isla significaba también llevar conmigo una forma de mirar Lanzarote construida desde el norte, desde nuestros pueblos y desde todo aquello que me había acompañado desde pequeña.
Estos cuatro años también me han permitido comprender todavía más la enorme responsabilidad que supone representar a un municipio como el nuestro. Cuánto más conoces Lanzarote, más consciente eres del peso que Haría ha tenido en su historia, en su cultura y en su identidad. Somos un municipio pequeño en población, pero enorme en legado.
Desde hace unos meses afronto una nueva responsabilidad como secretaria general de Coalición Canaria en Haría con ese mismo sentimiento. Lo hago sabiendo que asumir una responsabilidad política en mi municipio significa mucho más que ocupar un cargo. Significa comprometerse con la tierra en la que has crecido y con las personas con las que compartes calles, fiestas, tradiciones, preocupaciones y sueños. Significa también asumir la responsabilidad de ofrecer un proyecto de futuro a la altura del municipio que hemos heredado.
Quiero un Haría que vuelva a tener ambición, que sea capaz de planificar, de aprovechar oportunidades y de convertir las necesidades de nuestros vecinos en proyectos y soluciones. Pero quiero que lo hagamos sin perder aquello que nos hace diferentes, modernizar un municipio no significa borrar su identidad.
Cuando hablo del orgullo de ser del norte no hablo únicamente de un territorio, hablo de una forma de sentir. La identidad no es algo abstracto está precisamente en esas pequeñas cosas que seguimos haciendo juntos y esa es probablemente una de las mayores riquezas que tiene Haría: su pueblo, su gente.
